Efecto Hollywood

24 de marzo. Podría haber sido un día perfecto. Mi grupo favorito saca nuevo disco. Otro de mis grupos favoritos anuncia nuevo disco para junio. Mi blog favorito, que nunca se sabe cuándo publicará algo nuevo, publica una nueva entrada. Voy al cine a ver una de mis películas favoritas, que nunca pude ver en el cine porque se estrenó en el año en el que nací, y disfruto como un niño. Paseo por mi lugar favorito de la ciudad. Y estaba feliz. No recuerdo un mejor día en cuanto a que coincidan tantos pequeños detalles que me gusten en un mismo día. Tampoco en una misma semana. Pero entonces llegó el Efecto Hollywood. No sé si habéis oído hablar de él. Pues bien, consiste en que una película puede ser bien recordada aunque haya sido muy mediocre o incluso mala siempre que el final sea un buen final; por otro lado, una película puede no ser bien recordada si es estupenda, una obra de arte o increíble durante todo el filme pero no tiene un buen final. Este último fue mi caso y por eso estoy aquí.

He vuelto. Junto con mis inseguridades y mis miedos. Junto con mi soledad y mi tristeza. Durante este tiempo que he estado ausente he conocido a alguien, no ha sido tanto tiempo en realidad pero para mí es como si lo hubiera sido. He desaparecido porque me había secuestrado La Mafia. Literalmente. Una buena descripción de mi situación. Conocí a esta chica de casualidad y surgió espontáneo, ni siquiera lo iba buscando. Pero poquito a poco de conocerla me daba cuenta de que podía ser la tan buscada Elegida. Nunca me había sentido tan bien con alguien, ni tan feliz, ni había tenido tanta química que yo recuerde. Quería a La Mafia como el secuestrado quiere al secuestrador en el Síndrome de Estocolmo. Sin embargo, la he querido demasiado. Y ella no lo suficiente. Yo tenía en la punta de mi lengua el “te quiero” apunto de salir y ella tenía el “te dejo” en la suya. Sospechaba que algo no iba bien, lo confirmé cuando te dicen de verte para hablar un viernes a las 2 de la madrugada. Y como reo que va a la horca fui a aceptar el destino. Lo que pasó después ya sabemos lo que ocurre, como cuando Llull se juega la última posesión.

Ese es el final de mi película este 24 de marzo. Hubiera preferido otro.

Ha sido importante. He escrito mucha poesía últimamente. He pasado de escribir soleares a seguiriyas. Creo que ahora volveré a las soleares. Podría borrar los poemas de amor que he escrito pero voy a conservarlos, así en un futuro me recuerden que por un tiempo he sido feliz con alguien.

Cadena perpetua 1.gif

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