Amistades pasajeras

Cada vez me reafirmo más en mi teoría de que las personas que pasan por tu vida son pasajeras. Es decir, es como si fueran en el mismo vagón del metro que tú. Entran en una parada de tu trayecto, permanecen contigo unas cuantas paradas y acaban bajando del tren en la parada que les toque. Cada parada supongo que sería un momento importante, histórico o anecdótico al menos, de tu vida. Esto del metro en parte me recuerda a Matrix. Creo que no es la primera vez que algo me recuerda a Matrix o que hago alusión a esa película y tampoco pienso que vaya a ser la última. Volviendo a lo importante. Quiero decir, estos días he estado pensando en mis amistades. En poco tiempo se puede llegar a conocer a muchas personas. Algunas te calarán más y otras menos. Lógico. Pero a donde quiero llegar es aquí. Cada año, además de nuevos amigos, alguna chica candidata a romperte el corazón, y el resto de personas vivientes con las que haya mantenido una conversación cerveza en mano, he conocido a varios erasmus. Sí, eso se supone que podría entrar en cualquiera de las tres categorías anteriores pero es diferente. Los conoces, entablas amistad y acabas saliendo con ellos de fiesta por supuesto, pasas con ellos si tienes suerte casi toda su estancia aquí pero tarde o temprano vuelven a sus respectivos países y salvo alguna ocasión especial en la que viajes tú o ellos y os veáis, lo más que hablarás con ellos y los volverás a ver será en sus perfiles de Facebook. Lo he reflexionado mucho y llego a la misma conclusión. Esto es sólo una antesala de la gran despedida que tarde o temprano tendrás que hacer con muchos de tus amigos cuando acabes la carrera. Pensadlo. Es muy probable que en tu grupo de amigos haya gente de 2 o 3 comunidades autónomas, de 5 o 6 provincias distintas a lo sumo. Que entre tu lugar de procedencia y el de tu mejor amigo, con el que te tomas un par de cervezas cada jueves, haya como mínimo 300 km de distancia, en mi caso incluso más. Son gente que has conocido por el hecho de coincidir estudiando en una misma ciudad y que la casualidad o el destino ha querido que entabléis amistad pero que cuando terminéis vuestros estudios o lo que sea que estéis haciendo cogerá carretera y manta de vuelta a casa y sabrá dios el tiempo que tardarás en volver a quedar con él. O ella. O ellos, en general. Así pues, dadle vueltas al coco a esto y la próxima vez que estéis con vuestros amigos quizás aprovechéis el tiempo que pasáis con ellos como si fuese el último trago de un vaso.

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